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Proceso de elaboración
de la Cerveza Casera.
Si tiene paciencia y ganas se llevará
una gran sorpresa al tomar un nuevo tipo de cerveza, "La Artesanal".
Por dos motivos será mejor: 1- No tiene químicos y
2- La hizo con sus propias manos, lo que le da el mayor valor agregado.
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Quintin Special ALE
Voy a intentar elaborar 16 litros de cerveza
tipo ALE. El tipo ALE es de los más sencillos de realizar debido a que
la fermentación se puede hacer a temperatura ambiente y normalmente no
se utiliza un numero muy elevado de tipo de lúpulos.
La Malta
El componente básico, como ya sabreis es la cebada
malteada, conocida normalmente como malta. En principio se puede maltear
cualquier cereal. El proceso de malteado a groso modo consiste en dos
fases: la de germinación en la que el grano es sometido a unas condiciones
de humedad que lo hacen germinar, y la de secado en la que, cuando el
brote alcanza el tamaño del grano, se somete a dicho grano a un secado
por aire caliente a baja temperatura durante un tiempo largo (2 ó 3 días),
con lo que se mata el brote y se para el proceso de germinación. Con este
proceso aparentemente inocente hemos conseguido de la madre naturaleza
que nos transforme el almidon insoluble, reserva de energía del grano
sin germinar, en azucares y demas sustancias solubles y fermentables.
Se ha comprobado que la longitud del brote es un indicativo de cómo va
esa conversión almidón-azucares en el interior del grano. Si secasemos
el grano antes de que el brote llegase al tamaño de dicho grano, todavía
quedaría almidón sin transformar y por el contrario si dejamos que el
brote siga creciendo por encima de este tamaño, los azucares se empiezan
a gastar para poder alimentar al brote. Los anglosajones le llaman 'well
modified' al grano secado en su punto correcto, 'under modified' al secado
antes. Aunque el malteado es un proceso sencillo, personalmente creo que
sería engorroso de realizar en casa por lo que hay que confiarselo a una
empresa malteadora. Ademas de en otras regiones españolas, en Castilla-La
Mancha tenemos muy buena cebada y buenas malteadoras que no tienen nada
que envidiar a otras de Europa. Como podeis comprobar en la foto anterior,
lo que sí he hecho en casa es tostar una malta de color pálido, preparada
para hacer una cerveza clarita tipo lager comercial estándar, y conseguir
así mezclando los dos granos que la cerveza resultante tenga un toque
de color más oscuro. En cualquier caso no suelo usar mas del 10 % de malta
tostada porque el proceso de tueste en el horno de casa produce caramelo
no fermentable en el interior del grano, que pasa directo a la cerveza
dandole dulzor, y no se trata de hacer pastel de cerveza. En concreto
para esta ALE que estoy planeando voy a usar 3Kg de malta palida y 0'2
kg de malta tostada. Cuando terminemos la cerveza, vereis él por qué de
estas cantidades precisamente.
Creo que ha llegado también el momento de aclarar el nombre de la cerveza:
'Quintin special'. 'Quintin' es el nombre de un perro pastor aleman joven
que tiene siempre unas ganas locas de tirarme todos los cacharros al suelo
y contra el que siempre tengo que luchar para que me deje hacer algo,
solo piensa en jugar. El perro es de mi cuñado ¡¡¡...pero me tiene mucho
cariño... !!! J , La verdad es que no es mal perro pero simplemente pasa
de si la malta es 'well modified' o de si voy a usar estos o aquellos
lúpulos. En definitiva, le voy a dedicar una cerveza a ver si se calma
y me lo gano para la causa. Cuando diseñe la eqiqueta de las botellas
incluire una imagen de él. ¡Bueno!, Ya tenemos el grano, ahora hay que
molerlo. Ir a 'moler el grano'
Moler el grano de Malta
El tema de la molienda del grano es muy importante.
Os puedo adelantar que el objetivo final es arrebatarle al grano la maxima
cantidad posible de azúcares y sustancias solubles, cuanto más de estas
sustancias estén en la disolución cuando fermentemos, más rica será nuestra
cerveza y mas habremos amortizado la compra del grano, al final debe de
quedar prácticamente el salvado, que se puede utilizar como abono para
las plantas, ¡ aquí no se tira nada ! YAunque lo veremos en el siguiente
paso, el método para extraer los azúcares a la malta ya molida es mantenerla
en un baño de agua a temperatura constante de unos 65-68 C durante unos
90 min, para luego lavar el grano renovando el agua constantemente. Para
facilitar esta labor de lavado, el recipiente que alberga la disolución
tiene una especie de drenaje que permite extraer parte de la disolución
al mismo tiempo que se le añade agua caliente nueva (no os asusteis que
no es tan complicado, ya vereis que facil es de diseñar un sistema así).
A estos dos procesos, Infusión y Lavado, los anglosajones le llaman 'Mashing'
y 'Lauthering'. Como habeis visto vamos a hacer una especie de amasijo
por el que debe circular el agua lo más fácilmente posible. Es por esto
que el grano debe molerse de una forma especial. No se trata de hacer
harina, es decir, no hay que moler el grano tan fino, tan fino que obtengamos
harina, ya que si ponemos la harina en agua caliente os puedo asegurar
que se armaria tal plasta que seriamos incapaces de extraer ningún jarabe
azucarado de la malta. Tampoco se trata de partir el grano uno a uno por
la mitad con un cuchillo J ya que lo más probable es que nos dejásemos
sin extraer del grano la mayoría de los azucares, aunque eso si, el agua
seguro que circularía bien entre los granos. En definitiva de lo que se
trata es de intentar romper el núcleo del grano haciendolo trocitos pequeños
intentando no romper la cáscara. La cáscara va a jugar un papel muy importante
en la infusión ya que va a impedir la formación de pelotas de harina,
actuando así de filtrante natural y facilitando la extracción. Es por
esto que casi deberíamos decir 'aplastar el grano' en lugar de 'moler
el grano'. Por lo tanto en una buena molienda se debe observar trocitos
más o menos blancos del nucleo roto, cáscaras lo más enteras posibles
y puede que algún que otro grano que se nos ha escapado entero, y por
qué no, un poco de harina. Esta variedad de tamaños es importante para
los diversos procesos que se van a desarrollar en los 90 minutos que dura
la infusión a la que vamos a someter al grano, aunque esto lo veremos
después. Y ¿Cómo puedo yo moler el grano en casa ?. ¡Buena pregunta!.
El molinillo ideal, según hemos comentado, estaría compuesto por un par
de rodillos metálicos paralelos y separados unos milimetros, con la superficie
ranurada para que el grano no resbale. Al hacer girar uno de los cilindros
y dejar caer el grano en el pequeño espacio que queda entre ambos rodillos,
este sería arrastrado y aplastado. Este sistema funcionaría como esos
rodillos de secar la ropa que aparecen en las películas del oeste J .
Hay molinillos comerciales que utilizan esta técnica, también hay cerveceros
caseros que han construido su propio sistema con un cilindro de madera
contra una superficie fija, o dos cilindros de hormigón, etc.
No obstante para empezar puedes hacerlo con un rodillo de amasar sobre
una tabla. Echando poco a poco el grano y con movimientos de vaivén como
si extendieses masa de harina para hacer pizza, apretando bien contra
la tabla puedes ir aplastando el grano hasta conseguir el nivel de molido
adecuado. Así fue como empecé yo, y te puedo asegurar que se obtienen
resultados profesionales, eso sí, terminas con un dolor en las muñecas...
L Hace varios siglos el hacer cerveza era una más de las labores de las
amas de casa, así que ya puedes saber lo dura que era la vida de las madres
vikingas.
Una vez mas nos encontramos con el problema de no disponer fácilmente
en España de este tipo de herramientas. De todas formas puedes darte un
paseo por esos grandes almacenes que todos conoceis. Estos grandes almacenes
suelen tener cosas que no se encuentran en el resto de los comercios.
De esta fuente obtuve mi primer molinillo, lo vendían para hacer muesli
de cereales, me imagino que el que me lo vendió no tenía ni idea del uso
tan diferente que le pensaba dar. J Funcionaba bien y deje de usar el
rodillo, aunque el rendimiento dejaba mucho que desear, es decir, tenía
que dar muchas, muchisimas vueltas a la manivela para conseguir moler
mis 2 ó 3 kgs de malta. Debido a esto me he comprado un molinillo de cilindros
metálicos, al que le he acoplado la taladradora de forma que solo tengo
que darle a un botón y ya está . La verdad es que es una máquina excelente,
diseñada para durar muchos años debido a que está hecha principalmente
de materiales plásticos. En un minuto ha molido los 3,2 Kg que he preparado
para esta ocasión. La taladradora que le he acoplado es de velocidad regulable,
lo que me permite regularla dependiendo del tipo de grano que use. ¡Bueno!,
pues ya tenemos el grano molido, ahora vamos a extraer todo lo que podamos
de el. Nos vemos en el siguiente capítulo.
Lo más sencillo es usar un licuadora común.
Extracción de los azucares de la malta.
Tal y como os adelanté en el capítulo anterior de
este folletín, el método que se emplea para extraer los azúcares y sustancias
solubles presentes en la malta molida es hacer un amasijo con la malta
en agua caliente de unos 67-68 C y mantener dicha temperatura de 60 a
90 minutos. A este proceso, los anglosajones le llaman 'mashing'. Como
el objetivo de esta página web es ser lo mas práctica posible, no voy
a entrar en detalle de los procesos complicados que se producen durante
estos 90 min; dejaremos también para después de nuestra primera cerveza,
la influencia de los cambios de temperatura del amasijo en la extracción.
Por lo tanto, nos vamos a centrar en que debemos mantener una mezcla de
grano molido y agua caliente a una temperatura constante de unos 67 C
durante unos 90 min.
Transcurridos esos 90 minutos empezaremos a drenar el jarabe azucarado
obtenido y lo iremos reemplazando paulatinamente por más agua caliente,
de forma que despues de unos minutos hayamos extraido a un recipiente
los 16 litros de jarabe azucarado, y en el amasijo prácticamente quede
solo el salvado y las sustancias no solubles. Como ya habréis intuido
necesitamos un recipiente que sea capaz de mantener una temperatura constante
durante un periodo mas o menos largo y además del que se pueda extraer
y reemplazar parte de su contenido sin alterar demasiado la temperatura
de su interior. Hay una forma extremadamente sencilla de conseguir esto
y es con una nevera de camping.
Aunque en principio debe de ser una nevera que aguante el calor (la mayoría
están diseñadas para mantener frio no calor), las temperaturas máximas
con las que vamos a trabajar son del orden de 80 C, y por lo tanto cualquier
nevera hecha con un buen plastico debe de funcionar bien..
Bueno!, ya tenemos nuestro recipiente para el 'mashing', ahora tenemos
que dotarlo de algún tipo de desagüe. Debemos de tener en cuenta que lo
que queremos extraer es solo el jarabe y no el grano molido, es decir,
no se trata únicamente de hacerle un agujero a la nevera, ponerle un grifo
y ya está J . yo he optado por instalar una especie de entramado hecho
con tubo de cobre como el que se usa para las conducciones de agua potable,
he utilizado tramos rectos, empalmes en forma de 'T', un codo de 90 grados
y tapones , todo de cobre, ensamblado entre sí, sin soldar. Este material
lo podeis encontrar facilmente en cualquier tienda que vendan material
para fontanería. Os aconsejo que os compreis también un pequeño cortatubos,
es una herramienta que os facilitará enormemente el trabajo, es barata
y la venden en la sección de bricolaje de la mayoría de los hipermercados.
A los tubos de este entramado les he practicado un corte con una sierra
de cortar metal en su parte inferior sobre la que se apoyan en el fondo
de la nevera, estos cortes separados unos 2,5 cms. Son los que van a recolectar
el almibar de la malta en infusión. En el extremo de dicho tubo se acopla
un pequeño tubo de goma transparente por donde saldrá todo el almibar
que extraigamos de la malta. Se podía haber pensado en realizar un agujero
en un lateral de la base de la nevera y sacar por ahí directamente el
tubo de cobre colector, de esta forma para iniciar la extracción no sería
necesario realizar ningún sifón, ya que la fuerza de la gravedad haría
el trabajo. Mi experiencia me dice que salvo que la nevera ya venga de
fábrica con un agujero para desagüe el intentar realizar un agujero para
acoplarle un tubo colector, es de lo mas frustrante que existe. No importa
la técnica que utilices, lo mas probable es que se salga el agua por las
juntas. Otra ventaja que presenta el sistema que yo utilizo es que al
ser totalmente desmontable, una vez que hemos acabado de hacer la cerveza,
basta con retirar el entramado de cobre para que la nevera recupere la
funcionalidad para la que fue diseñada, es decir, te la puedas llevar
de camping, ya sabes ¡aquí no se tira nada!. J ¡Bien!, es el momento de
empezar, que se nos pasa el verano y no terminamos la cerveza. Lo primero
es poner el agua a calentar en una olla. Se me olvidaba deciros que la
cantidad de cerveza que vais a poder hacer en una tanda vendrá limitada
por dos cosas, el tamaño de la olla en la que hervireis el jarabe que
vamos a extraer y en segundo lugar el tamaño del garrafón que vais a utilizar
posteriormente para fermentar. Debido a esto os recomiendo que os vayais
buscando una olla cuanto mas grande mejor. Lo ideal es que sea de acero
inoxidable pero son CARISIMAS...!!!. Otra solución mas económica es comprarlas
de esmalte ceramico, ya sabes, esas de color granate oscuro, las típicas
de las abuelas. Según la opinión de la comunidad de cerveceros caseros
las que son totalmente desaconsejables son las ollas de aluminio, no me
hagais mucho caso pero parece que la acidez del jarabe que tenemos que
hervir produce una serie de reacciones químicas con el aluminio que hace
que no sean aconsejables. ¡Bueno!, como iba diciendo, ponemos a calentar
la olla con el agua en el fuego del quemador mas grande de nuesta cocina
(con el tiempo os comprareis un quemador independiente mas potente), con
la ayuda de un termometro vamos controlando la temperatura. Mientras el
agua alcanza la temperatura de 77-80 C colocamos el entramado de cobre
en el fondo de la nevera.
Una vez que el agua (aunque en realidad vamos a necesitar 16 prepararemos
unos unos 25 litros) ha alcanzado los 77-78 C pasamos a la nevera unos
2'5 litros de agua por cada Kg de grano molido. Para nuestro caso 3'2Kg
x 2,5 = 8 litros. Esperamos a que la temperatura del agua se estabilice
en 77 C y en ese momento empezamos a echar el grano molido removiendo
al mismo tiempo con una cuchara grande o una espumadera de acero o plastico
pero no de madera, con esto impedimos la formación de pelotas de harina,.
El objetivo final es conseguir un amasijo homogeneo. Una vez añadido el
grano molido, la temperatura de la mezcla pierde casi 10 C, por lo que
si hemos partido de una temperatura en el agua de 77 C estaremos ahora
en unos 67 C dentro de la nevera, si la temperatura es inferior podemos
añadir un poco mas de agua muy caliente y si es superior añadiremos un
poco de agua fria o a temperatura ambiente hasta conseguir estabilizar
el amasijo en 67 C. Una vez conseguido esto ya podemos tapar la nevera
con su tapa y empezar a contar los 90 minutos. También podemos rodear
la nevera con algunas toallas a fin de que la perdida de calor sea la
menor posible, esto último es opcional, ya que si la nevera es de buena
calidad mantendrá bien el calor sin necesidad de las toallas. En cualquier
caso si se nos va todo algun grado arriba o abajo tampoco es para rasgarse
las vestiduras. J Disponemos de 90 min. para preparar el siguiente paso,
en el que terminaremos de extraer el máximo de azucares a nuestro preciado
y sufrido grano de malta. Nos vemos en el siguiente acto... J ¡¡hasta
ahora!!
Lavado de la Malta.
En el apartado anterior hemos dejado la malta en un baño de agua
a 67 C durante 90 minutos. La composición del agua que utilicemos es muy
importante, al fin y al cabo la cerveza es mayoritariamente agua. No voy
a entrar en un estudio detallado de la influencia de la composición química
del agua en la cerveza (entre otras cosas porque no soy químico), como
regla general si tu agua del grifo sabe bien, hará buena cerveza. Si vives
en un área geográfica como la del sureste donde el agua potable es muy
dura con mucho contenido en cal puedes hervir el agua durante 15 ó 20
minutos. Despues de hervirla (con lo que eliminamos el cloro) la dejamos
reposar toda la noche. A la mañana siguiente observarás que la cal se
ha precipitado en el fondo de la olla en forma de posos blancos, también
aparece una película blanca flotando, en cualquier caso haciendo un sifón
podemos transvasar el agua a un nuevo recipiente dejando la pelicula y
los posos en la olla. Esta va a ser nuestra agua para elaborar cerveza,
de hecho ya hemos empleado 8 litros en la infusión. Pues bien, como os
dije durante estos 90 min. los almidones de la malta se convierten en
azucares solubles y lo mas importante ¡¡FERMENTABLES!! Lo ideal es que
antes de que empecemos a hacer el lavado esta conversión sea total, tenemos
dos alternativas o nos relajamos y pensamos que con 90 minutos es suficiente
tiempo para que la conversión se realice (la practica me dice que es así,
de hecho a partir de los 45-60 minutos la conversión está practicamente
al 100%) o hacemos una prueba simple para comprobar si todavía queda almidón
en nuestra infusión. Dicha prueba consiste en depositar un poquito de
jarabe de nuestra infusión en un platito blanco y añadir unas gotas de
una solución de yodo, como la que tenemos en casa para desinfectar las
heridas, la de la botella amarilla. Si despues de mezclarlo bien sigue
de un color marrón oscuro no hay almidón en la mezcla, por el contrario
si se torna en un color azul violáceo todavía hay almidón y debemos de
esperar un poco más antes de iniciar el lavado de la malta. Si quereis
hacer el experimento en casa y no disponeis de malta, podeis utilizar
una rodaja de patata cruda para obtener el almidón. Cogeis dos platitos
blancos con un poco de agua y en uno de ellos depositais una rodaja de
patata cruda. Echais unas gotas de solución de yodo en cada plato y agitais
un poco y vereis como el plato que contiene la rodaja de patata toma un
color azul violaceo oscuro, mientras que el otro sigue de color marrón
amarillento. Yo personalmente no realizo ninguna prueba de yodo y suelo
esperar 90 min. Probablemente si realizara la prueba me ahorraría media
hora de proceso, pero no tengo ninguna prisa, así dispongo de mas tiempo
para preparar el siguiente paso.
Suponiendo que la conversión ha finalizado, empezamos la siguiente fase
que es el lavado de la malta. Para ello mediante un tubo de goma flexible
conectado a nuestro sistema de drenaje realizamos un sifón y empezamos
a drenar el almibar de la infusión. Al principio el líquido obtenido es
turbio, con muchas particulas en suspensión, trozos de cáscara de cebada
que se han colado dentro de los tubos de cobre. Con la ayuda de dos cacillos
recirculamos el almibar, mientras con uno devolvemos el almibar a la nevera,
con el otro cacillo recogemos más almibar. El almibar se clarificará pronto
y cuando llevemos unos pocos cacillos éste saldrá limpio, en este momento
ya podemos empezar a recoger en un recipiente exterior, como un garrafón,
el jarabe obtenido por el drenaje.
Mientras recogemos el jarabe debemos observar el nivel de agua dentro
de la nevera. Cuando este nivel quede solo 3 ó 4 cm. por encima del amasijo
de malta debemos empezar a añadir poco a poco más agua caliente (70-75
C) intentando no remover mucho al amasijo de malta, manteniendo el nivel
de agua siempre 3 ó 4 cm por encima del amasijo. El objetivo final es
ir reemplazando paulatinamente el almibar del interior de la nevera por
agua caliente mientras éste es recogido en un recipiente exterior. Os
adelanto que la siguiente fase en la elaboración de nuestra cerveza va
a ser hervir este almibar dulzón junto con algo que contrarreste este
dulzor, los lúpulos, aunque ya veremos después lo que son. Pues bién,
al hervir este jarabe se van a perder unos 4 litros por evaporación, por
lo que debemos recoger en esta fase unos 4 ó 5 litros más de los que vayamos
a hacer, por otro lado dado que la garrafa que vamos a utilizar es de
unos 16 litros vamos a fermentar 14 litros para dejar un espacio de aire
en la garrafa, por lo tanto vamos a recoger 14+4,5 = 19,5 litros en el
lavado de la malta. Es por esto que seguiremos recogiendo jarabe y añadiendo
agua caliente hasta que hayamos recolectado unos 20 litros. Al finalizar
el proceso debemos de tener unos 20 litros de jarabe en un garrafón y
el amasijo en la nevera en un baño de agua que lo cubre por completo,
a un nivel de unos 2 ó 3 cm por encima. Ya estamos en disposición de pasar
al siguiente proceso en el que le daremos forma a nuestra cerveza y definiremos
su carácter: una Ale típica inglesa. Os espero.... !!! J
Vamos a hervir !
Ya tenemos unos 20 litros de jarabe de malta en un recipiente, gracias
a los procesos de infusión y lavado anteriores. Este jarabe de malta es
una disolución totalmente dulzona. Es por esto que debemos contrarrestar
o mejor equilibrar este dulzor con un sabor amargo por ejemplo
En los inicios de la fabricación de la cerveza se usaban todo tipo de
plantas y especias para balancear el sabor dulzón de los azúcares de la
malta. En los últimos tiempos se empezó a generalizar el uso de las flores
de una familia de plantas que se conocen como lúpulos, los aglosajones
le llaman 'hops'. El lúpulo (Humulus Lupulus) es una planta perenne que,
partiendo de una raiz o rizoma empieza a crecer echando unos tallos en
los albores de la primavera, y alcanza su madurez (unos 5-8 metros de
largo) entre finales de Agosto y principios de Septiembre dependiendo
de la variedad. En su madurez se recolectan unas flores de tacto papiroso
que son las que, una vez secadas, se hervirán junto con el jarabe de malta
que hemos obtenido. En el apartado dedicado a los Lúpulos podrás conocerlos
con un poco más de detalle. Al nivel en el que nos encontramos ahora,
te diré que, aunque hay otras formulas más complejas, los lúpulos incorporan
a la cerveza dos matices principalmente: el amargor y el aroma. En las
cervezas comerciales de consumo diario prácticamente se prescinde del
aroma y únicamente nos encontramos con un amargor base suave. Hay muchas
variedades de Lúpulo con diferentes características. El amargor potencial
de un lúpulo se encuentra principalmente en la cantidad de ácidos alfa
que se encuentran en sus flores. Dependiendo de la variedad, este contenido
de acidos alpha puede ser mayor o menor, normalmente se utilizan aquellos
lúpulos con mayor % de alfa ácidos para conferir el amargor y aquellos
con menor % para el aroma final. La flor de lúpulo también contiene esencias
en forma de aceites que aportan el aroma a la cerveza, el problema es
que estas esencias se pierden por evaporación en la cocción progresivamente,
por el contrario los alfa ácidos son poco solubles y a mayor cocción mayor
será el amargor transferido a nuestra cerveza. Es por esto que los lúpulos
que van a incorporar el amargor se añaden al principio de la cocción y
los que van a incorporar el aroma se añaden practicamente en los últimos
5 minutos, a fin de que se evapore la menor cantidad de esencias posibles.
Para cada tipo de cerveza se usa una variedad de lúpulos diferentes, además
de diversos cereales malteados o no, e incluso tostados. Tenemos que tener
en cuenta que la cerveza se hacía con los materiales autoctonos y al gusto
local. Ahora, si queremos imitar un estilo, debemos averigüar que tipo
de lúpulos debemos usar para imitar ese estilo lo mas fielmente posible.
Como lo que queremos hacer es una Ale Inglesa he elegido una pareja de
lúpulos que parece que van bién con este estilo. Los lúpulos elegidos
son: Amargor base: Lúpulo de la variedad 'BREWERS GOLD' con un 7'5 % de
Acidos Alfa. Es un lúplo de aroma pobre pero con un amargor claro y definido.
Se cultiva en UK y USA. Principalmente se utiliza como lúpulo de amargor
en las cervezas tipo Ale. Aroma: Lúpulo de la variedad 'GOLDINGS' con
un 4 % de Acidos Alfa. Normalmente de aroma floral suavemente especiado,
se utiliza principalmente como lúpulo de aroma y acabado en Ales.
Aunque también se encuentran en el mercado como flores secas, ahora se
tiende a envasar las flores de lúpulo como gránulos, lo que asegura una
mejor conservación. Las flores son secadas, se limpian y se trituran empaquetandolas
posteriormente en gránulos. Otra característica que distingue a un estilo
de otro, ademas de los lúpulos, los cereales empleados, etc. es el grado
de amargor de la cerveza. Normalmente cuanto mas cuerpo tiene y mas alcoholica
es una cerveza, mayor es el grado de amargor que hay que conferirle. El
grado de amargor de una cerveza normalmente se mide en unidades IBU (International
Bittering units). Podríamos definir las IBU de una cerveza como los miligramos
de acidos alfa en un litro de dicha cerveza. A cada estilo le corresponde
un número de IBU's determinado. Para la Ale que estamos elaborando 25
IBU's es un buen número. Realizando los cálculos correspondientes obtenemos
que hay que añadir 37 grms de 'BREWERS GOLD' con un 7'5 % de AA para conseguir
25 IBU's en 16 litros de cerveza final. Los lúpulos que utilizamos para
aroma solo se van a hervir 5 minutos con lo que no contribuyen practicamente
en nada en cuanto al amargor se refiere, y el número de gramos a añadir
ya depende del gusto personal, como queremos que sea aromática le vamos
a añadir 25 grms de 'GOLDINGS'. Para los anglosajones hay un número mágico
y es 1 onza (28 grms) de lúpulos de aroma por cada 5 galones (19 litros)
de cerveza, en cualquier caso cada uno debe ajustar este valor a sus propios
gustos. ¡Ya está bien de literatura!, ¡manos a la obra!
Habíamos obtenido unos 20 litros de jarabe en el proceso anterior. Empezaremos
por transferirlos a una olla lo suficientemente grande para que sea capaz
de mantenerlos en ebullición sin que se derramen. Ponemos a hervir esta
disolución en el fuego mas grande de nuestra cocina, o mejor aún en un
fuego portatil de exterior. Tenemos que tener mucho cuidado con los desbordamientos,
la cerveza es propensa a hacer mucha espuma y si nos despistamos lo mas
probable es que nos quememos los pies con lo que estamos hirviendo J .
Para ello nos podemos ayudar de una cuchara grande de acero inoxidable
o plastico resistente a la ebullición, nunca de madera. Removiendo de
vez en cuando con esta cuchara y poniendo siempre el fuego justo podremos
mantener a raya a nuestra futura cerveza. El proceso que nos queda es
muy sencillo: vamos a realizar una cocción de 60 minutos. En cuanto rompa
a hervir ponemos en marcha nuestro cronómetro y añadimos los lúpulos de
amargor, nuestros 37 gramos de 'BREWERS GOLD'. Observaremos que los granulos
se deshacen en particulas y nuestra futura cerveza se convierte en un
mar de particulas verdes que flotan como locas por todos sitios. Aquí
debemos poner máxima atención para evitar los desbordamientros. Mantenemos
esta cocción removiendo de vez en cuando y al fuego justo durante 55 minutos,
No olvidemos que lo que estamos hirviendo tiene un alto contenido en azucar
y que si nos pasamos con el fuego se nos puede quemar en el fondo de la
olla. Os puedo asegurar que el azucar quemado en el fondo de una olla
es un desastre.... si te descuidas terminaras por tirar la olla. J Pues
bien, transcurridos los 55 minutos añadimos los lúpulos de aroma y los
hervimos durante solo 5 minutos, ya que si no se evaporan las esencias.
Con esto hemos completado el ciclo de 60 minutos. Ya tenemos preparado
el banquete para nuestra amiga la levadura que va a ser la que nos va
a convertir esta cerveza en ciernes en cerveza autentica con alcohol y
CO2. Los anglosajones y alemanes le llaman 'Wort' (pronunciado 'güert'
mas o menos) a esta cerveza sin fermentar. De todas formas antes de entregar
estas viandas a la levadura debemos enfriarla por debajo de 30 C, ya que
la levadura es un ser vivo y echarla en un liquido a 100C sería fatal
para ella. Este proceso de enfriado se debe realizar en el menor tiempo
posible pues, igual que este medio azucarado es un paraiso para la levadura,
también lo es para otros primos mas salvajes como bacterias, levaduras
salvajes y demas hongos que nos pueden convertir nuestra cerveza en un
brevaje intragable o en vinagre de cerveza en el mejor de los casos, cosa
muy loable pero que no es la que se persigue en este proceso. Es por esto
que nuestra wort debe estar sin levadura el menor tiempo posible para
evitar infecciones no deseadas. Este enfriado rápido lo vamos a realizar
con uno de los caharros que he construido y que conocereis en el siguiente
capítulo. Vereis de que forma mas sencilla pasamos un líquido de 100C
a temperatura ambiente en cuestión de pocos minutos. ¡¡¡Os espero....!!!
Enfriado de la 'Wort'
En el capítulo anterior teníamos la 'wort' o levadura
sin fermentar en la olla a 100 C, de hecho acabábamos de apagar el fuego.
Empezamos una nueva fase en la elaboración de nuestra cerveza. A partir
de este momento es SUMAMENTE IMPORTANTE que cualquier utensilio, herramienta,
tubo, recipiente, etc que entre en contacto con este caldo azucarado y
lupulado que será nuestra cerveza sea lo mas aséptico posible. Ya os comente
que igual que este caldo es un paraiso para la levadura también lo es
para algunos indeseables primos cercanos suyos. Estos primos pueden estar
en el mostrador de la cocina, en el fregador, en un tubo de goma que dejamos
humedo y ha cogido hongos aunque no se vean aparentemente, en nuestra
boca, en el ambiente. No se trata de terminar paranóico, pero si somos
capaces de mantener el entorno de trabajo lo mas aseptico posible nuestra
levadura nos lo agradecera dandonos una cerveza buenísima para asombro
de nuestros amiguetes J . En el ambiente normal de una casa no podemos
hablar de esterlización, así que lo mejor es no obsesionarse con el tema
y simplemente seguir unas pautas higiénicas y relajarse, porque el hacer
cerveza en casa es una afición que está para pasarlo bien, no para sufrir
J . Como pautas básicas sanitarias los utensilios metálicos los podemos
hervir o tener al vapor en una olla de 10 a 15 min. Por otro lado los
utensilios de goma o plastico como tubos, tapones, cierres de aire, etc
los podemos desinfectar sometiendolos durante una hora a un baño de agua
con un chorrito de lejía. Ojo con la lejía, te puede quemar las manos,
ropa, etc. Espero tener tiempo de escribir un capitulo sobre desinfección
de los utensilios para hacer cerveza.
¡Pues bien !, vamos a empezar con el enfriado. Para conseguir enfriar
un líquido que esta a 100 C hasta temperatura ambiente, voy a utilizar
una técnica sencilla y es hacer pasar este liquido caliente confinado
en un tubo por una corriente de agua fria. Es decir voy a utilizar un
intercambiador de calor construido con un tubo dentro de otro. Por el
tubo de dentro voy a hacer circular la 'wort' caliente y por el de fuera
agua del grifo. Como tubo exterior utilizo un tubo de goma transparente
aunque se podría utilizar una goma de riego. Como tubo interior, por donde
circulará la 'wort' caliente he utilizado un tubo de cobre con cubierta
niquelada que se suele utilizar en fontanería Por la conexión rapida de
color verde conecto una manguera al grifo del agua fria, y por el tubo
de cobre niquelado que aparece en la esquina superior derecha de la foto
conecto una manguera de plastico por donde entra el liquido a enfriar.
Con este acople consigo que el tubo de cobre niquelado discurra por dentro
de la manguera que lleva agua fría. En el otro extremo tengo otro acople
parecido que me permite separar otra vez los dos tubos.
En ningún momento hay contacto alguno entre los dos líquidos: el agua
del grifo y la 'wort' caliente. Por otro lado hay que hacer circular los
flujos en sentido contrario de forma que el agua fria del grifo entre
en el acople por donde sale la 'wort' en teoría bastante enfriada y viceversa:
el agua del grifo sale por el acople en donde entra la wort hirviendo.
Con esto conseguimos que el agua mas fria ataque a una 'wort' que ya está
bastante templada con lo que termina de enfriarla. Reconozco que el enfriador,
tal y como aparece en la foto, no tiene un diseño muy bonito, mas bien
parece un poco picassiano pero es que en ese momento no tenía nada circular
a mano para darle forma y lo plegué como pude. En cualquier caso funciona
muy bien, la 'wort' sale a la misma temperatura que el agua del grifo.
¡ Como podeis observar hay un tubo de goma que sale de la olla por donde
llega la 'wort' caliente y entra en uno de los extremos del intercambiador.
Por el otro extremo sale otra goma transparente que termina dentro de
la garrafa, por esta goma ya sale nuestra 'wort' fria y lista para ser
fermentada. El tubo de goma que sale de la olla debe soportar temperaturas
cercanas a los 100C y por esto, le he acoplado una puntera de cobre hecha
con el mismo tubo niquelado que circula por el interior del intercambiador.
Os adjunto un esquema de cómo he realizado la sonda. Os advierto que este
esquema no está a escala y cualquier parecido con la realidad es pura
coincidencia. A groso modo, lo que he hecho ha sido cortar unos 50 cm
de tubo de cobre niquelado y cerrarle uno de los extremos simplemente
chafandolo con un martillo o en un tornillo de presión de estos que se
usan para sujetar cosas en los bancos de trabajo. A esta punta cerrada
le he practicado un agujero con el taladro de forma que pueda recogerse
la 'wort'. Debido a que despues del hervor al que hemos sometido nuestra
disolución, quedan muchos posos de lúpulos, etc. también he rodeado la
punta con una malla de acero inoxidable que he obtenido despues de destrozar
un colador con unas tijeras. ¡ Como se entere mi mujer ! J .
En cualquier caso esta puntera es la que va a soportar los 100C. ¡Bueno!,
el proceso que sigue ya os lo podeis imaginar. Iniciamos un sifón con
la puntera de cobre acoplada a un tubo de plastico transparente y una
vez que empieza a surtir el agua acoplamos este tubo al intercambiador
por el que ya esta circulando el agua del grifo. Transcurridos unos segundos
empezará a aparecer la 'wort' ya fria por el otro extremo del intercambiador,
esperamos unos segundos hasta que veamos que se aclara un poquito y rapidamente
llevamos la goma a la garrafa en la que recolectaremos hasta 14 litros
de 'wort' ya fria. Os vuelvo a recordar que TODOS los utensilios que entran
en contacto con la 'wort': gomas, puntera, interior del intercambiador,
garrafa, agua de inicio del sifón, etc. TODOS, deben de estar desinfectados
lo mejor posible. Una vez que haya finalizado el trasvase a la garrafa
colocamos un tapón para evitar la entrada de indeseables, en la olla quedarán
muchos restos principalmente de los lúpulos que hemos empleado en el hervor
al que hemos sometido a nuestra cerveza. Ya tenemos 14 litros de cerveza
'verde' sin fermentar en nuestra garrafa. En la próxima entrega de este
folletín veremos como asegurar que la levadura haga el resto del trabajo
y empiece con su sesión de mágia: la fermentación. ¡¡¡Os espero.... !!!
La Fermentación
La fermentación es uno de los procesos cruciales
en la elaboración de nuestra cerveza, en principio es un proceso sencillo
pero delicado. Podemos entender como fermentación, la transformación que
sufre nuestro medio azucarado, nuestra 'wort', cuando es inoculada con
un hongo conocido como "Saccharomyces cerevisiae" o vulgarmente "levadura
de cerveza". En este encuentro, la levadura consume el azucar presente
en la disolución y produce alcohol y CO2 dandonos como producto final
lo que conocemos como cerveza.
El valor de la levadura de cerveza no fue practicamente reconocido hasta
el siglo pasado, en el que Louis Pasteur empezo a hacerse famoso por sus
estudios sobre la levadura empleada en las cerveceras europeas. En la
antigüedad la elaboración de la cerveza era algo con connotaciones religiosas
casi divinas. El hombre se limitaba a mezclar el agua con el lupulo u
otra planta y la malta y se dejaba el resto para los dioses. Se desconocia
totalmente el mecanismo de la fermentación y la existencia de la levadura.
Ni si quiera en la famosa ley de pureza alemana del año 1516, en la que
se obligaba a utilizar exclusivamente agua, lupulos y cereales malteados
en la elaboración de cerveza, se hace mención alguna a la levadura. La
elaboración de cerveza era algo reservado casi exclusivamente a las mujeres,
incluso sacerdotisas como en el antiguo Egipto. Algunos pueblos de la
antigüedad iniciaban la fermentación al masticar la malta y mezclarla
con la saliva como todavía se hace en algunos pueblos de Sudamerica. Otras
tribus nordicas poseian un palo o totem de madera que era celosamente
guardado por cada familia y que al introducirlo en la wort en un ritual
religioso iniciaba la fermentación produciendo la cerveza, en realidad
la levadura se alojaba en las muescas del totem y pasaba de un lote de
cerveza a otro, produciendo la cerveza característica de la aldea. En
unas epocas no tan antigüas, la levadura se alojaba en las muescas de
los barriles de fermentación, que estaban hechos principalmente de madera,
y pasaba de un lote a otro. Afortunadamente en la actualidad conocemos
todos estos mecanismos y esto nos permite elaborar cervezas de calidad
de una forma artesanal que pueden ser almacenadas durante un tiempo relativamente
largo sin que se estropeen. A efectos prácticos se puede hablar de dos
tipos de levadura de cerveza, la tipo ALE y la tipo LAGER. La tipo ALE
es una levadura que tiende a fermentar en la parte superior del envase
de fermentación (los anglosajones le llaman 'top fermenting yeast') y
que trabaja bien a temperatura ambiente de hasta unos 25 C, produciendo
una cerveza con connotaciones frutales. Debido a estas caracterisiticas
esta levadura se usa intensivamente en la elaboración de cerveza casera.
Intentando elaborar una cerveza con menos carácter y apoyados por la aparición
de la refrigeración mecanica a finales del siglo pasado se empieza a investigar
sobre otro tipo de levadura, la LAGER.
Aislada en cultivo puro en 1888 por el DR. Emile Christian Hansen de la
cervecera Carlsberg de Copenague la "Saccharomyces carlsbergensis" es
una levadura que fermenta en el fondo del recipiente de fermentación ("Bottom
fermenting yeast"), a una temperatura cercana a los 10 C y que por lo
general produce una cerveza más suave y con menos carácter que la ALE,
ideal para comercializarla para todos los gustos. Repartidos entre estos
dos tipos de levadura, podemos encontrar multitud de variaciones y familias,
por lo que la diversidad de cervezas que podemos elaborar es impresionante.
Comercialmente podemos encontrar ambos tipos de levaduras de dos formas:
en cultivo liquido puro o en formato deshidratado. Por experiencia propia
os puedo decir que los cultivos liquidos puros producen una cerveza muy
superior a la obtenida con las levaduras deshidratadas, aunque estos cultivos
son mucho más caros. En cualquier caso, si termina por engancharos esta
afición tanto como a mí, al final tendreis vuestro propio cultivo de levadura
en el frigorífico con lo que reducireis el coste de la levadura practicamente
a cero. El iniciar y mantener un cultivo es un proceso muy
sencillo y muy interesante a nivel didáctico. ¡Pués bien!, sigamos con
nuestra ALE. En la entrega anterior, dejamos nuestra cerveza en ciernes
en una garrafa tapada con un tapón todo ello lo mas desinfectado posible
(recordad lo que os dije sobre la importancia de la higiene en la elaboración
de la cerveza). Ahora debemos despertar a nuestra levadura y prepararla
para el gran banquete, ya que si está dormida probablemente no tenga mucho
apetito. Si la levadura que hemos comprado es de tipo deshidratado debemos
rehidratarla antes de mezclarla con nuestra 'wort', para ello basta hervir
un poco de agua (un vaso), y dejarla enfriar en un vaso previamente desinfectado
tapado con una pelicula de plastico de las que se utilizan en el frigo
para guardar los alimentos. Una vez que el agua este por debajo de 30
C o a temperatura ambiente le añadimos el sobrecito de levadura seca y
agitamos dejandolo reposar unos 15 min para conseguir la rehidratación.
Por el contrario si la levadura la hemos obtenido como cultivo liquido,
habrá que seguir las recomendaciones del fabricante para reactivarla.
Por regla general los cultivos liquidos puros vienen dentro de una bolsita
de plastico que a su vez está dentro de un paquete de hoja de aluminio
que contiene un medio de cultivo muy simialr a nuestra 'wort'. En este
caso la forma de iniciar el cultivo de la levadura es apretar fuertemente
la bolsa de aluminio con la palma de la mano y con un golpe seco romper
la bolsa de plastico interior (sin romper la exterior) de forma que internamente
se mezcle el cultivo puro con el nutriente y se inicie la fermentación.
Este paquete de aluminio que hasta ahora estaba guardado en el frigo,
se deja a temperatura ambiente dos o tres dias hasta que el CO2 producido
dentro por la fermentación lo hincha aumentando su grosor de dos a tres
centimetros. Ya tenemos nuestra levadura despierta y con ganas de guerra.
Si es rehidratada, quitamos el tapón de la garrafa que contiene la 'wort'
y vaciamos dentro el vaso con el agua y la levadura, por el contrario
si es de cultivo liquido, limpiamos una esquina del paquete de aluminio
con un algodón empapado en alcohol y, cortando esta esquina con unas tijeras,
vaciamos el contenido de paquete dentro de la garrafa. Una vez que hemos
hecho esto tapamos la garrafa con el tapón, y empezamos a agitarla a fin
de que la 'wort' se mezcle bien con la levadura y esta mezcla se oxigene,
ya que la levadura necesita de oxigeno en su proceso de conversión de
los azucares, de hecho en los inicios de la fermentación la levadura hace
acopio de moleculas de oxigeno, que posteriormente utiliza. Para esta
oxigenación podemos sentarnos en una silla y colocar nuestra garrafa sobre
las piernas y agitarla agarrandola por el asa o cuello. Unos 5 o 10 minutos
de agitación pueden ser suficientes. Como en la fermentación se va a producir
grandes cantidades de CO2 no podemos mantener la garrafa hermeticamente
cerrada durante este proceso ya que podría explotar por la presión que
se alcanzaría internamente. Es por ésto que debemos practicarle un agujero
al tapón y colocarle un tubo de salida por el que pueda salir el gas.
En cualquier caso por este tubo no debe poder entrar ninguna bacteria,
hongo o levadura salvaje del exterior que nos estropee todo el trabajo.
Debido a esto el tubo se diseña con forma de 'U' y se llena la parte baja
de la U con agua desinfectada de forma que el gas puede atravesar el agua
produciendo burbujas pero las bacterias y demas no pueden nadar en el
agua y llegar hasta la fermentación Aunque la comparación no sea muy oportuna,
el inodoro que tenemos en casa utiliza este mismo sistema para ser eso:
¡inodoro! J . Se les conoce como cierres de seguridad, borboteadores,
'airlocks', etc. Normalmente están hechos de plástico y son muy baratos.
Ya tenemos la garrafa con el tapón perforado y el 'airlock' colocado.
Dependiendo de la levadura empleada y de la temperatura existente en casa,
empezaremos a observar sintomas de fermentación en nuestra garrafa a partir
de las 12-18 horas de añadir la levadura (al proceso de añadir la levadura
los anglosajones le llaman 'pitching the yeast'). Estos sintomas pueden
ser: burbujas de gas en el airlock, burbujas de gas que suben por dentro
de la garrafa, una capa de espuma que empieza a aparecer en la parte superior
de nuestra 'wort', agitación interna de toda la 'wort' como si estuviese
'hirviendo' con grandes particulas blanquecinas de levadura circulando
por la 'wort', etc. Si pasadas 24 horas no observamos ninguna actividad
en nuestra 'wort' es posible que no hayamos despertado bien a nuestra
levadura y siga dormida, con lo que deberíamos preparar otro lote de levadura
y añadirla de nuevo a la garrafa. No obstante la experiencia será la que
ayudará a detectar una levadura que no funciona, ya que hay levaduras
que son menos aparatosas para fermentar que otras, e incluso realizan
esta primera fermentación fuerte en solo unas horas por la noche con lo
que al dia siguiente encontramos la 'wort' en calma y creemos que no ha
funcionado cuando en realidad está muy avanzado el proceso.
Suponiendo que todo va bien, se puede hablar de una primera fermentación
que dura de 2 a 4 días caracterizada por su aparatosidad: mucha espuma,
mucho gas, etc. Es recomendable que coloqueis la garrafa dentro de un
barreño de plastico para recoger la espuma en el caso de que el 'airlock'
se vea desbordado y salga espuma por todos sitios, en este caso debeis
lavarlo con agua desinfectada y volver a colocarlo en su sitio. Transcurrido
este periodo de tiempo, la fermentación comienza a suavizarse y la levadura
y los restos de lúpulo comienzan a depositarse en el fondo de la garrafa
dejando unos posos de 3 ó 4 cms de espesor. Aunque no es una práctica
recomendable para el principiante para no complicar el proceso, una vez
finalizada esta primera fase, se suele hacer un trasvase de la cerveza
a otra garrafa desinfectada, dejando todos los posos posibles en la primera
garrafa, con lo que se obtendrá una cerveza más cristalina. Si no se realiza
este trasvase la cerveza saldrá igual de buena aunque puede que un poco
más turbia. Hayamos realizado o no esta segunda fermentación en garrafa
diferente, transcurridos unos 15 días la cerveza (¡Ya se le puede llamar
CERVEZA!, pues ya tiene la levadura trabajando) ya está en disposición
de ser envasada en botellas, aunque eso lo veremos en el siguiente capítulo.
Una forma de saber que la fermentación sigue su curso y que la levadura
está funcionando es midiendo la densidad de la cerveza.
Si pensamos que la densidad del agua pura es 1, si le añadimos algo mas
denso que el agua la disolución resultante tendrá una densidad superior
a 1. Por experiencia os puedo decir que un valor tipico de densidad de
una 'wort' a la que se le acaba de añadir la levadura es de orden de entre
1,045 y 1,065. Sin embargo una cerveza a punto de ser embotellada tiene
una densidad de entre 1,010 y 1,020. Como podeis ver con la fermentación
la densidad baja. Esto es debido a que se cambian azucares por elementos
menos densos como es el acohol etílico y el CO2. Un densimetro es un aparato
barato y os recomendaría que os compraseis uno, es una ampolla de cristal
con un contrapeso de plomo que flota en una muestra del liquido a medir
y que se hunde mas o menos dependiendo de la densidad del liquido. Además
de para detectar el fin de la fermentación (la lectura se estabiliza durante
varios dias en 1,018 por ejemplo) sirve para calcular el alcohol contenido
en nuestra cerveza. Como regla general aproximada el peso del alcohol
en nuestra cerveza se puede calcular como la dsiminución de densidad durante
la fermentación multiplicada por 105, y para calcular el % en el volumen
multiplicamos la cantidad obtenida por 1,25. Así, si por ejemplo, partimos
de una densidad inicial de 1,050 y terminamos con una densidad final de
1,015 tendremos aproximadamente: (1,050-1,015)x105x1.25=4,6 % alc. Es
una buena costumbre el realizar una medida de la densidad de partida,
ya que con medidas posteriores podemos saber si la levadura ha empezado
a trabajar, si ha acabado, y el alcohol aproximado. No obstante es coveniente
realizar las menos medidas posibles, pues para realizar cada una de ellas
debemos abrir nuestra garrafa, extraer parte de la cerveza con una jeringa
grande desinfectada y volver a cerrar la garrafa con el 'airlock' con
el riesgo de infección para la cerveza que esto implica.
Para la Ale que estamos elaborando me he saltado un poco la tradición
y he empleado una levadura LAGER, así que este párrafo es como si no lo
hubiese escrito, no le hagais caso, y ¡por favor! no se lo digais a nadie
J . En concreto he usado una levadura tipo pilsen checoslovaca y por tanto
he tenido que meter la garrafa en un frigorífico viejo donado por mi suegro,
para poder alcanzar los 9 ó 10 C que necesita una lager para fermentar.
La única justificación que tiene el haber cometido esta aberración J es
que hacía mucho calor fuera (agosto) para cualquier levadura y además
tenía ganas de experimentar con una lager. De todas formas haced un esfuerzo
mental e imaginaros que he usado una ALE y que estoy fermentando en la
habitación mas fresca de casa para intentar que la temperatura no pase
de los 25 C y así todos contentos ¿Vale? J . ¡Venga que estamos a punto
de acabar!… ¡¡¡Os espero en la siguiente entrega..!!! J
El embotellado de nuestra Ale
¡ Buenos!, estamos llegando al final. En el apartado
anterior dejamos a nuestra cerveza fermentando en un garrafón de plastico
de 25 litros. Transcurridos unos 15 días la densidad de la cerveza se
habrá estabilizado y la levadura, que se ha quedado sin azucares que echarse
a la boca, se ha adormecido por falta de trabajo. Durante su febril actividad
ha generado alcohol etílico y CO2. Ha llegado el momento de embotellar
el fruto de nuestro esfuerzo (y el de la levadura). El envasado se puede
realizar en dos tipos de envases, la botella marrón típica de cerveza
o un barril. La opción mas común para el cervecero doméstico es el embotellado
y es el que vamos a contemplar en este capítulo. El tamaño ideal es la
botella de 500 ml, desgraciadamente en nuestro pais este formato no es
muy abundante, solo se encuentra en algunas cervezas de importación. De
todas formas podemos usar botellas de litro, e incluso he visto botellas
de 3/4 de litro en las cervezas comerciales españolas.
Lo importante es que deben ser botellas de buen vidrio, tintadas de color
marrón (las mejores) o de color verde y no deben presentar ninguna rotura
o muesca, sobre todo en la boca donde se colocará el tapón. Una vez mas
os recuerdo que vamos a manipular seres vivos y caldos azucarados suceptibles
de ser infectados por organismos no deseados, por lo que debemos, una
vez mas, realizar el envasado lo mas asépticamente posible. En principio
el embotellado de nuestra Ale no presenta demasiadas dificultades técnicas.
Básicamente el proceso consiste en trasvasar nuestra cerveza a otro garrafón
en donde lo mezclaremos con un poco de azucar disuelta en agua y repartir
esta cerveza mediante un sifón entre todos las botellas que hayamos preparado
y colocar los tapones. Empezaremos por una limpieza escrupulosa de todas
las botellas que vayamos a utilizar en el envasado. Siempre es conveniente
preparar algún envase mas de lo necesario, pues puede que algun envase
se nos rompa en el proceso o simplemente no hayamos calculado bien la
cantidad de cerveza a embotellar y nos encontremos sin envases y con cerveza
en el garrafón. Para facilitar el despegado de etiquetas y limpieza de
botellas es conveniente someter a las botellas a un baño de agua caliente.
También es conveniente utilizar un cepillo largo como el que se usa para
limpiar los biberones de los bebés, para arrancar del interior de las
botellas posibles restos secos que se resistan al agua caliente. Al final
debemos disponer de botellas inmaculadas, sin roturas en el vidrio y sin
restos de suciedad. Por último es conveniente someterlas a un baño de
agua con un poquito de lejía para desinfectarlas, con media hora en este
baño es suficiente. Para eliminar posibles sabores a cloro en las botellas
despues de este baño las enjuagaremos con agua caliente del grifo poniendo
la temperatura del calentador a tope (prohibido quemarse las manos! J
) luego las escurrimos bien y le tapamos la boca haciendo un capuchon
con un poco de papel de aluminio de uso doméstico y las dejamos esperando
mientras seguimos con el siguiente proceso. Si envasaramos la cerveza
tal y como está ahora, obtendriamos una cerveza sin gas totalmente desbrevada
por lo tanto debemos procurar que se produzca una pequeña cantidad de
gas CO2 en el interior de la botella. Debido a que la levadura ha consumido
practicamente la totalidad de los azucares presentes en la cerveza debemos
de añadir un poquito de azucar al envasar para que la levadura vuelva
a trabajar y producir muy poco mas de alcohol y sobre todo gas que es
lo que queremos. Evidentemente la cantidad de azucar que añadamos a la
cerveza debe estar calculada pues si añadimos poco no vamos a conseguir
nada y si añadimos mucho es peligroso pues la cantidad de gas producido
podría hacer explotar las botellas y os puedo asegurar que la explosión
de una botella es una pasada J . Para no tener problemas podemos usar
la siguiente regla que es bastante conservadora: Para cervezas con: añadir
azucar: ----------------------------------------------------------------------------------------
poco gas………………………………………………..
5 grms/litro gas normal………………………………………………6
grms/litro fuerte de gas…………………………………………….
7 grms/litro Peligro!! Puede explotar!!………………………………
8 grms/litro Como azucar impulsora suelo usar azucar blanquilla domestica,
también puedes usar azucar de caña, miel, etc aunque en estos casos desconozco
la relación de azucares en estos productos, es decir, 5 grms de azucar
blanquilla de casa no tienen los mismos azucares que 5 grms de miel por
lo tanto hay que llevar cuidado para no sobrecarbonatar nuestras botellas
con el riesgo de explosión que ello conlleva. Para añadir el azucar a
nuestra Ale empezaremos por poner medio litro de agua a calentar (de la
misma agua que usamos para la infusión y la cocción, es decir sin cloro
y sin exceso de cal). Cuando el agua esta caliente pero sin hervir, apagamos
el fuego y añadimos la cantidad de azucar necesaria y removemos con una
cuchara limpia hasta que el azucar este completamente disuelta. En nuestr
caso tenemos 14 litros de cerveza mas medio litro de agua, si queremos
que esté fuerte de gas la cantidad de azucar a añadir será: (14,5 x 7)=
101,5 gramos de azucar blanquilla. Para mezclar el azucar y la cerveza
preparamos un garrafón vacio de similares caracterisiticas que en el que
está nuestra cerveza. A este garrafón previamente desinfectado añadimos
nuestra disolución de azucar y mediante un sifón transferimos la cerveza
a este nuevo garrafón intentando no airearla demasiado en este proceso.
Como el tubo de goma del sifón llega hasta el fondo del garrafón a fin
de que no se haga demasiada espuma, al salir la cerveza por éste se va
mezclando con el azucar homogéneamente. Al final de este proceso dipondremos
de la cerveza ya mezclada con el azucar impulsora en un nuevo garrafón,
habiendo dejado la mayor cantidad de posos posibles en el garrafón original.
Estos posos son restos de levadura y lúpulo y podemos recoger una muestra
en un recipiente hermético para su posterior reutilización en otro lote
de cerveza… pero eso lo veremos en otro capítulo J . El proceso
que queda es muy sencillo y consiste en realizar un sifón con un tubo
de goma y rellenar cada una de las botellas. Para facilitar este relleno
es interesante disponer de algún tipo de cierre en el tubo de forma que
una vez iniciado el sifón podamos controlar la cerveza que transferimos
cerrando la llave cuando este la botella casi llena. Es conveniente tener
en cuenta que el tubo que introducimos en la botella ocupa volumen y que
cuando lo saquemos bajará el nivel de cerveza que hayamos transferido
a la botella, también hay que tener en cuenta que las botellas no hay
que llenarlas a tope. Con un poco de práctica conseguiremos embotellar
nuestra cerveza sin problemas. Una vez que tenemos todas las botellas
llenas pasamos al proceso de colocar los tapones para ello nos debemos
ayudar de los
diversos tipos de herramientas existentes. Transcurridos estos 15 días
podemos hacer una prueba, abriendo una de las botellas (la podemos poner
unas horas antes en el frigorifico para que sea mas refrescante). Para
ello vaciamos el contenido de la botella en una jarra o vaso llevando
cuidado de dejar los posos en la botella. Aunque parece una tontería,
os recomiendo que enjuagueis primero el vaso con agua fresca pues los
restos del abrillantador del lavavajillas o del friegaplatos pueden arruinar
la retención de espuma de la cerveza mas bravucona, consiguiendo así que
vuestra cerveza no tenga practicamente espuma, por el contrario hay vasos
de plástico que tienen un acabado en la superficie que hacen que al depositar
la cerveza en ellos se haga todo espuma, ni tanto ni tan calvo J . En
esta vida muchas veces la felicidad está en saber disfrutar con calma
de los pequeños detalles y por eso os recomiendo que os busqueis lo que
será vuestra jarra de gurú cervecero, una jarra especial que tendréis
en la estanteria y que usareis en esos momentos en que destapeis una
cerveza hecha con vuestras manos mientras pensais sorbo a sorbo hasta
en los mas insignificantes matices de vuestra cerveza y en como mejorarla
en el próximo lote, puede ser de vidrio, de porcelana, lisa, con dibujos,
con o sin tapa, etc.. no importa, será vuestra jarra de druida cervecero.
J En esta afición como en todas a que intentar disfrutar de todo, el tacto
del grano de malta en las manos, los mimos a la levadura, las primeras
pruebas con el densimetro (ya sabe a cerveza :-) !!!) , escoger un nombre
para nuestra cerveza, el diseño de las etiquetas.. y beberla en nuestra
jarra o con los amigos mientras hablamos de lo buenos que somos como cerveceros
mientras unos nos miran con desesperación y otros con fascinación (de
todo hay en la tierra del Señor !!! :-) ) No creais que vuestra cerveza
está terminada a los 15 días. Os puedo asegurar que cuando la cerveza
lleva un mes o mas en la botella está muchísimo mas buena y refinada que
a los 15 días, y se quereis un consejo sed pacientes, la cerveza necesita
tiempo para acondicionarse. Se que esto que os digo es muy dificil de
conseguir, sobre todo si los amigos se enteran de vuestra nueva afición.
De todas formas podeis reservar alguna botella dos o tres meses en la
botella y compararla con la que os bebisteis a los 15 días. Bueno!!!,
quedan muchas cosas en el tintero, este mismo capítulo esta por rehacer,
no obstante nos vemos en las recomendaciones finales. ¡¡¡ Hasta pronto
!!!
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